lunes, 5 de febrero de 2018

UNA EMOCIÓN MUY INTENSA ¿CÓMO MANEJARLA?

Siempre es más fácil aconsejar qué hacer para resolver un problema a corto-largo plazo, pero la gran pregunta es qué se puede hacer en el momento en el que la emoción aparece de forma extrema,  cómo evitar que esa emoción nos controle o nos haga hacer algo que no queremos. Se trata de algo inmediato y a muy corto plazo, algo que ocurre rápido y a veces más rápido de lo que podemos controlar, ¿cómo manejar esa emoción instantánea cuando aparece?
La habilidad de controlar una emoción intensa se entrena, la capacidad la tenemos todos, pero muchas veces simplemente no se nos ha enseñado de pequeños a utilizarla o hemos preferido ignorar lo que sentíamos por miedo a encontrarnos peor. En ocasiones lo que hacemos para sentirnos mejor puede ser erróneo y en realidad empeorar la situación. Pero una vez conocida la estrategia es cuestión de práctica que absorbamos esa forma de enfrentarnos a las cosas y se vuelva automática.

Los pasos:
Estos pasos están especialmente recomendados para aquellas personas que tienen dificultades tanto expresando, como sintiendo o manejando las emociones, factores que hacen que esta se vuelva menos controlable y en ocasiones más intensa, pero sin embargo sirven igual para cualquier persona. Para manejar la emoción sí o sí vamos a tener que afrontarla de forma directa, y es cierto, tal vez sentir ese malestar un poco más intenso durante unos segundos hasta que la controlemos, pero intentar evitar ese malestar solo hace que luego salga por otro lado y que no controlemos lo que nos ocurre.
  •  SIÉNTATE CON TU EMOCIÓN: Esto quiere decir que aceptes que está, que te sientes un momento con ella, para observarla, sentirla. Toda emoción tiene una función, nos dice algo sobre nosotros, sobre los demás o sobre la situación que nos rodea, es importante no ignorarla, porque por algo estará ahí. El cuerpo no crea las emociones porqué si, estas se han ido desarrollando porque tienen una función adaptativa (cuanto son bien manejadas) en nuestras vidas. Observar tu emoción, sentirla, es el primer paso a llevar a cabo.

  • PONLE NOMBRE A LA EMOCIÓN, ETIQUÉTALA: el segundo paso es identificar qué emoción sientes, dónde y cómo la sientes. Adéntrate en ella, analízala porque seguro que te está transmitiendo información. ¿Es enfado? ¿Ira? ¿Miedo? ¿Frustración?¿Qué es lo que sientes? Ponle un nombre ¿Sientes una o más emociones a la vez?

  •   UN SENTIMIENTO O EMOCIÓN SÓLO ES ESO: Recuérdate que es tu cuerpo diciéndote algo, nada más. No le des más poder o importancia de la que tiene. Las emociones son eso, pero piensa que en ocasiones no son la realidad (podemos ofendernos por ejemplo por un malentendido y la realidad es que aunque nos sintamos mal, nadie nos ha insultado). Ten eso en mente, una emoción es TU realidad, pero sé consciente de que influyen muchas variables. La emoción es eso, no la trates como nada más. Es importante, sí, pero nos dice cosas sobre un estado nuestro, y en ocasiones no sobre lo que nos rodea.     . 
        
  • PIENSA QUE NO DURARÁ PARA SIEMPRE: Recuérdate que es una situación temporal, que no vas a sentirte así siempre, que cambiará y la emoción una vez vivida, disminuirá. Ninguna emoción dura para siempre. Si no la vives, sí que se quedará dentro de ti. La emoción nos controla y toma poder sobre nosotros cuando nos negamos a aceptarla. Aceptándola retomamos el control.

  • IMAGINA LA EMOCIÓN COMO UNA OLA: Visualiza como la emoción recorre tu cuerpo, como pasa y se manifiesta por ti. No como parte de ti sino como algo que se manifiesta en ti por algo que ha ocurrido y con un fin. Tú eliges en este momento dejar que esa ola te atraviese, ni la ola te absorbe ni la intentas controlar, tu  decides que se manifieste.

  • CÉNTRATE EN LA RESPIRACIÓN: Ésta te permitirá una vez manifestada recuperar el control y disminuir tu activación fisiológica. Si te es más fácil pues también cerrar los ojos. Céntrate en la respiración, intentando respirar lentamente, empezando con un ritmo normal e intentando ralentizarla. Nos referimos a la respiración abdominal o diafragmática (podéis encontrarla explicada en este siguiente artículo). Seguimos aceptando y sintiendo la emoción pero a la vez que respiramos vamos induciendo otras emociones positivas para acompañar a la negativa, por ejemplo sentimientos de claridad, decisión, fuerza para tolerar esa emoción. Nos sentimos fuertes para afrontar la situación y nos decimos mentalmente que todo irá bien y que vamos a saber afrontar la situación, que esa emoción no puede hacernos daño. Debemos seguir repitiendo el ejercicio hasta sentirnos mejor.

  • SIENTE Y PROCESA DE NUEVO: La mayoría de emociones, si son muy intensas necesitaran ser sentidas y procesadas más de una vez, cada vez las manejaremos mejor y las toleraremos con menos consecuencias. Una vez hayas escuchado lo que la emoción tiene que decirte ella misma por si sola irá desapareciendo. Puedes evitar escuchar tus sentimientos en ocasiones y distraerte pero debes saber que en algún momento volverá porque no la habremos procesado adecuadamente.
Una vez has seguido estos pasos puedes seguir con procesos menos inmediatos (son posteriores y requieren del procesamiento emocional primero)  como:
  • Evaluar las distorsiones cognitivas que pueden haber influido en esa emoción. 
  • Sustituir la emoción por una compatible. 
  • Evitar hacer cosas que empeoren nuestro estado.
  • No intentes reprimir tus pensamientos, aquí está el porqué.
  • Si tu emoción es tan intensa que te causa un ataque de pánico, aquí te enseñamos a manejarlo.
  • Si después de todo esto no te queda más remedio que discutir con otra persona, hazlo pero no cargándole las culpas hasta que no estés más relajada y puedas ser más objetiva.
  • Y como siempre, ¡practica muchos ejercicios de relajación

 En : PsychCentral

martes, 16 de enero de 2018

CLAVES PARA AMARNOS

Nuestra independencia emocional depende de aprender a ser felices por nosotros mismos. Esta es la conquista más difícil y la más necesaria.
Amarse a uno mismo no tiene nada que ver con sentimentalismos ni cursilerías. Se trata de un asunto bastante más serio. Al hablar de amor, nos referimos a los pensamientos, palabras, actitudes y comportamientos que nos profesamos a nosotros mismos. Así, amarnos es sinónimo de escucharnos, atendernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos y, en definitiva, ser amables con nosotros en cada momento y frente a cualquier situación. El primer paso para amarnos consiste en conocernos, comprendiendo cómo funcionamos para diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices. Y aunque en un primer momento lo parezca, este proceso de autoconocimiento no es un fin en sí mismo. Es el medio que nos permite adueñarnos de nuestra mente, superando a través de la aceptación y el amor nuestros miedos, complejos y frustraciones. Emocionalmente hablando, solo podemos compartir con los demás aquello que primero hemos cultivado en nuestro corazón. Si no aprendemos a ser felices de forma autónoma e independiente, es imposible que podamos ser cómplices de la felicidad de las personas que nos rodean. No en vano, al vivir tiranizados por nuestras carencias, nos relacionamos desde la escasez, pendientes de que los demás nos den eso que no hemos sabido darnos. Por el contrario, al conectar con nuestra fuente interna de bienestar y dicha, entramos en la vida de los demás desde la abundancia, ofreciéndoles lo mejor de nosotros sin necesitar ni esperar nada a cambio.
ILUMINAR NUESTRA SOMBRA
Por más buenos que creamos ser, todos funcionamos mediante creencias, motivaciones, aspiraciones, deseos, actitudes y conductas egocéntricas, muchas de las cuales no queremos ver ni reconocer. Por eso, cuando alguien señala nuestros defectos y debilidades solemos ponernos a la defensiva. Más allá de esta reacción infantil, la madurez emocional pasa por comprender y aceptar nuestro lado oscuro, al que los psicólogos denominan "sombra". Paradójicamente, así es como podemos trascenderlo, dejando de proyectar nuestros conflictos internos sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea. Amarse a uno mismo también consiste en sanar las heridas emocionales derivadas de nuestros conflictos internos. Dado que somos especialistas en huir del dolor, al llegar a la edad adulta solemos tapar y protegernos de dichas heridas tras una máscara del agrado de los demás. Y de tanto llevarla puesta, corremos el riesgo de olvidarnos quiénes éramos antes de ponérnosla. Así, para poder ir pelando las capas de la cebolla que nos separan de nuestra verdadera esencia, es muy recomendable adentrarnos en la meditación.

No en vano, el silencio y la soledad permiten que aflore nuestra verdad. Basta con que de vez en cuando dediquemos un rato a estar solos, sin ruidos ni distracciones, observando todas aquellas sensaciones que vayan brotando en nuestro interior, por muy molestas y desagradables que sean. Esta incomodidad -a la que solemos etiquetar como "aburrimiento"- pone de manifiesto que no estamos conectados con nuestro corazón. Y en vez de evitar a toda costa entrar en contacto con nuestro malestar, el aprendizaje consiste en armarnos de valentía para traspasar esta cortina de dolor a través de la aceptación. De hecho, solo cuando lo canalizamos de forma consciente y constructiva podemos liberarnos de su presencia.
DEJAR DE AUTO PERTURBARNOS
Cuando tomamos el compromiso de amarnos, lo que en verdad estamos asumiendo es la responsabilidad de crear en nuestro interior los resultados de bienestar que antes solíamos delegar en factores externos. Y esto pasa por cuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación. También por encontrar un sano equilibrio entre la actividad, el descanso y la relajación, incluso por elegir con quién nos relacionamos y a qué nos dedicamos profesionalmente. El síntoma más evidente de que estamos cultivando el amor hacia nosotros mismos es un aumento notable de nuestra energía vital, lo que mejora nuestra salud física y emocional.
Además, al llevar un estilo de vida coherente y equilibrado,  podemos enfrentarnos al mayor reto de todos: recuperar el control sobre nuestra mente. Solo así podemos nutrir y reforzar nuestra autoestima, al tiempo que comenzamos a aceptarnos y amarnos por la persona que somos.
Al adueñarnos de nuestros pensamientos nos convertimos en los creadores de nuestra experiencia interior, de nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo y así nos convertimos en los amos de nuestro destino. Se sabe que nos amamos cuando ningún comentario, hecho o situación provoca que reaccionemos mecánica e instintivamente.
BORJA VILASECA, escritor y conferenciante.                                                                                  

viernes, 22 de diciembre de 2017

10 LADRONES DE TU ENERGÍA

 Dice el Dalai Lama   

            
1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
6- Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.



LA SENSIBILIDAD, EL VESTIDO MÁS ELEGANTE DE LA INTELIGENCIA

Mi sensibilidad me delata. Si mis lágrimas se escapan y caen por mi rostro delante de alguien me siento vulnerable. Si te doy un abrazo, hay más personas y me rechazas, me siento muy pequeña. Si te beso y esquivas mi beso, siento que no debo demostrar mis sentimientos.
Pero la sensibilidad hacia otro ser humano, hacia otro animal, hacia la música, hacía la belleza de una pintura o de una escultura, no es una muestra de debilidad, es una muestra de la inteligencia de cada uno de nosotros, por ese motivo no debemos avergonzarnos nunca de lo que somos y de demostrar nuestros sentimientos.



La sensibilidad y la inteligencia
La sensibilidad hacia la belleza, hacia las personas, hacia los lugares, hacia lo que nos rodea suele ser una característica de las personas inteligentes. La sensibilidad es una de las manifestaciones de la inteligencia, de nuestra forma de ver y de disfrutar del mundo, por ese motivo es necesario dejar que invada los poros de nuestra piel, dejar que una sonrisa invada nuestro rostro o que una lágrima resbale por él, en definitiva, sentir.
-Albert Einstein: “El verdadero signo de inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación.”

Personas con alta sensibilidad
Hay personas que reaccionan con mucha sensibilidad a su entorno. Son capaces de entender todo lo que ocurre, observan con mucho detenimiento y a veces, hacen suyos los sentimientos y las emociones de otras personas. Las personas altamente sensibles, tienen algunas características que las definen como las siguientes:

***Sensibilidad ante la crítica
Una crítica a una persona con alta sensibilidad puede hacerle daño, porque se trata de personas a las que les afecta mucho la opinión negativa de los demás y se pueden sentir mal. Pero eso no debe impedir que se les critique de forma constructiva, con comentarios u opiniones inteligentes.

***Sensibilidad ante los ambientes y lugares
Una persona que se caracteriza por su sensibilidad advierte cualquier pequeño detalle en cada ambiente, un olor, un color, un sonido. Los sonidos muy altos, los lugares con mucha gente, les suelen molestar o causar incomodidad.

***Por otra parte, tiene una particular delicadeza y su capacidad de observación le hace apreciar especialmente la belleza de un lugar, la tranquilidad, los sonidos suaves.

***Disfrutan de momentos de soledad
Las personas con un nivel alto de sensibilidad necesitan momentos para disfrutar de sí mismas en soledad, para reflexionar sobre su existencia, para hacerse preguntas y ver las pequeñas cosas de su vida a solas.

***Se implican cuando algo les apasiona
Si una persona con una gran sensibilidad se apasiona por algo, su grado de implicación es muy fuerte y suelen transmitir ese entusiasmo a otras personas de su entorno, porque la pasión es contagiosa. De esa forma transmiten sensaciones muy positivas a los demás y disfrutan de cada segundo de la vida.

***Se entregan a los demás
Una persona altamente sensible, suele ser empática, se identifica con otras personas y aprende a ponerse en su lugar. Suelen ser personas que ayudan a los demás y se preocupan por lo que le sucede a la gente de su entorno.

***Tienen una gran imaginación
Una persona sensible suele quedarse abstraída mirando un paisaje, una obra de arte, la belleza de una persona… Tienden a tener una gran imaginación y a dejarse llevar por sus pensamientos, por ese motivo, necesitan a veces la soledad para poder sentir con plenitud todos sus sueños y sus ideas.


 Arantxa Alvaro Fariñas,  colaboradora en "La Mente es Maravillosa"

jueves, 30 de noviembre de 2017

LA ALTA SENSIBILIDAD SE MANIFIESTA…

                                                       
1. Son personas muy intuitivas      
Debido a su gran sensibilidad hacia lo que les rodea, estas personas son capaces de leer entre líneas lo que está sucediendo, a pesar de que no haya un razonamiento que lo fundamente.
Por ejemplo, al entrar en contacto con otra persona o con otros grupos de personas, pueden presentir con facilidad qué estado de ánimo reina en el ambiente o qué tipo de conversión tenía lugar justo antes de llegar al sitio concreto.
2. Aprecian las sutilezas con facilidad
Este tipo de personas son verdaderamente perspicaces, lo que contribuye a que se percaten de la trascendencia de los acontecimientos con facilidad. Tienen una habilidad especial para saber cuándo alguien está mintiendo o escondiendo algo. De hecho, si algo define a las personas con alta sensibilidad, es su percepción de todo aquello que a los demás les parece sutil.
3. Su capacidad empática está súper desarrollada
Su conexión emocional con los demás es extraordinaria, pues demuestran gran habilidad a la hora de establecer este tipo de relaciones con los demás. Para comprender esto podemos atender a las acertadas palabras de Peter F. Druncker: “Los verdaderos oyentes empáticos pueden oír hasta lo que se dice en el silencio. Lo más importante en la comunicación es oír lo que no se está diciendo”.
4. Experimentan sensaciones extraordinarias
Transmiten y captan las emociones de manera verdaderamente mágica.
Habitualmente, los intercambios emocionales se llevan a cabo de manera sutil; de hecho, su intensidad es, a veces, prácticamente imperceptible. Sin embargo, estas personas tienen una capacidad asombrosa para experimentar las sensaciones y las emociones que hay en el ambiente.
5. Son capaces de transmitir sentimientos fácilmente
Dada la naturaleza de su sensibilidad, estas personas son capaces de utilizar con gracia y elegancia sus recursos a la hora de describir vivencias y experiencias emocionalmente intensas. Esto les permite llegar a las profundidades del yo ajeno y del yo propio.
6. Se sienten bien aunque estén solas
De hecho, ellas mismas desean apartarse y quedarse a solas, pues de alguna manera les hace conectar con sus emociones y su yo interno. Tradicionalmente se describe a este tipo de personas como más introvertidas que el resto, pues debido a su sensibilidad es probable que el entorno que les rodea les resulte más complicado y difícil que al resto de la gente.
7. Son personas dispuestas
Están dispuestas a ayudar y a hacer la vida más fácil a los demás. Es decir, su sensibilidad especial les hace sentir que son capaces de hacer algo por un mundo mejor.
8. Lloran y ríen fácilmente
Sus emociones están a flor de piel, listas para salir rápidamente ante cualquier acontecimiento. Esto constituye una liberación sana de las emociones constrictivas y de los patrones de pensamiento inadecuados; es decir, limpian las ventanas de su alma y las gafas con las que ven el mundo.
9. Son pensadores profundos
Es por esta razón por la que trabajan muy bien en equipo y sacan adelante gran parte de las metas y objetivos que se plantean. Estas personas tienden a poner toda la carne en el asador cuando se involucran en un proyecto.


Fuente: El don de la sensibilidad. Elaine Aron.

martes, 24 de octubre de 2017

SER PAS NO ES...

  *No es ser ansioso o neurótico
Una PAS no está activada en exceso siempre, solo en condiciones de novedad o de sobre estimulación. Si padeces ansiedad generalizada o te encuentras nervioso constantemente, no significa que seas PAS; si bien un PAS, como cualquier otra persona, puede padecer de ansiedad u otro trastorno.

   *No es ser introvertido o tímido
Aunque suele coincidir con rasgos de timidez, un porcentaje importante de las PAS (alrededor del 30%) es considerado extrovertido. Son personas con interés por conocer a gente y círculos amplios de amigos. Sin embargo, al igual que las PAS introvertidas, se ven activados en exceso por otras fuentes de estimulación, como el trabajo o los ruidos.

   *No es simplemente preocuparse más
La alta sensibilidad no es solo un rasgo emocional o cognitivo. No se trata sólo de cómo la persona interpreta la realidad: también la percibe de forma más intensa que los no PAS. Alguien con tendencia ansiosa, por ejemplo, puede oír un ruido e interpretarlo como una amenaza; la Persona Altamente Sensible oirá el ruido con más intensidad, independientemente de cómo lo interprete.

    *No es “raro”
Todos tenemos un estado ideal de activación: no nos gusta estar ni demasiado activados, ni demasiado aburridos. La única diferencia es que una PAS llegará a ese “estado ideal” en un nivel de estimulación menor que el del resto de la gente.
Si vas al cine con amigos y uno encuentra la película muy lenta y aburrida, mientras que a otro le ha parecido interesante e intensa, ¿dirías que uno de los dos es raro o inferior al otro? No: sencillamente, sus sensibilidades son distintas.
    *No es un déficit
Aunque determinadas situaciones, como un trabajo acelerado o una fiesta ruidosa, pueden ser un desafío mayor para una Persona Altamente Sensible, este rasgo también tiene sus propias ventajas:
·         Mayor capacidad de concentración en entornos tranquilos.
·         Facilidad para detectar y evitar cometer errores.
·         Mejor destreza motora fina.
·         Capacidad para empatizar fácilmente con los demás.
·         Buena memoria semántica.
Esto hace que las PAS puedan ser idóneas para puestos de trabajo que requieren habilidades interpersonales, atención al detalle o una sensibilidad extrema (psicoterapeutas, artesanos, artistas, científicos).

   *No es un problema psicológico que deba ser tratado
La Alta Sensibilidad es una característica de personalidad que no constituye un trastorno psicopatológico y, por tanto, no debe ser tratado como tal. Lo ideal es que la Persona Altamente Sensible aprenda a lidiar con las desventajas y a aprovechar las ventajas, exactamente igual que una persona excesivamente perfeccionista, impulsiva, tímida o con cualquier otro rasgo más desarrollado que los demás.

   *No requiere que te metas en una burbuja para que nada te afecte
Si eres PAS, no es necesario que instales cristales dobles en tus ventanas, reduzcas tu jornada a la mitad y vayas por ahí con gafas de sol para que no te afecte la luz. Al contrario: Elaine Aron recomienda que trates de habituarte a los entornos estimulantes para ser capaz de tolerarlos mejor.
   *No es malo… ni bueno
Las distintas sociedades tienen ideas diferentes acerca de lo que se considera bueno o malo. Un estudio de 1993 comparó la popularidad de los niños introvertidos en China y en Canadá; mientras en Canadá estos niños eran los menos elegidos por sus compañeros como compañeros de juegos, los niños chinos tímidos eran también los más populares.
La sociedad contemporánea occidental recompensa la extroversión, la capacidad de aguante, la hiper ocupación e hiperactividad. Eso no quiere decir que sea el enfoque correcto, ni que todos tengamos que amoldarnos a ese perfil para ser felices. La sociedad ideal será aquella capaz de acoger la diversidad y beneficiarse de las características únicas de todos sus miembros.


  Marina Díaz,  Psicóloga en   www.divanpsicologos.com

sábado, 30 de septiembre de 2017

ACTIVIDAS vs INACTIVIDAD

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En los periodos de adversidad debemos hacernos agricultores, o al menos, adoptar su mentalidad. Para el agricultor sólo hay dos estaciones, la de tormenta y la de buen tiempo, y su sabiduría está en sacar el máximo provecho de cada una de ellas. Cuando el clima es propicio, hace todo lo posible por elevar su productividad y maximizar la bonanza de cosecha: sembrar, abonar, podar. Cuando el clima es adverso y tormentoso y producir no es viable, protege el grano y conserva la energía para cuando el clima mejore. Lo que es interesante de su manera de afrontar la tormenta es que no le frustra. Lo ve cada año y sabe que igual que un día las lluvias llegan, otro día se van. Lo ha vivido suficientes veces como para no darle más importancia de la que tiene: su felicidad es constante porque no se permite ligarla a los altibajos climáticos.
Saber cuándo nos encontramos en un período o en el otro es esencial para adecuar nuestro comportamiento correcto a cada uno de ellos, porque mezclarlos sería un error. Estos son: ACTIVIDAD- INACTIVIDAD
ACTIVIDAD: Usa toda tu energía durante los periodos soleados para forzarte a llegar más lejos y saltar más alto. Empuja tus límites y déjate la piel por crecer. Son los períodos en los que te encuentras fuerte, motivado, decidido a triunfar y te sientes imparable. Ahí es donde tienes que combatir, porque si te sale bien, crecerás, y si te sale mal, no te tumbará. Pero en los periodos de tormenta, usar esa fórmula es un error. La estrategia es otra. Consiste simplemente en la INACTIVIDAD, deja pasar la adversidad, no luchar contra ella. Si te equivocas de estrategia y simplemente atraviesas el periodo favorable, habrás desaprovechado su potencial. Y si te equivocas a la inversa y luchas durante la tormenta, tu frustración podría hundirte.
Lucha solamente cuando estés en un momento en el que puedas salir, pero si el momento es adverso y tú no puedes hacer nada para cambiarlo, atraviésalo, sin más. La clave está en la aceptación, en entender que tarde o temprano dejará de llover, y no habrás desperdiciado tus energías. Descansar durante la lluvia, te permitirá ponerte antes en marcha una vez escampe. Pelear contra algo que no puedes cambiar te hará débil, mientras que aceptarlo, te fortalecerá.