jueves, 15 de febrero de 2018

DÉJALOS SER (ENFADO)

Hay  personas que se  pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo. La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida... ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren. Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales. Son imaginarias. Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes por qué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.
Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo...Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma. El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros, desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las 'ofensas'.
Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice 'no', creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser,  nadie te pertenece.
Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir. Entonces ¿Cómo puedo perdonar?
1) Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas, las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.
2) Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho.
3) Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni amigos ni parejas. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.
4) Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.
5) La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos... ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad JAMAS VA A EXISTIR. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.
6) Intoxícate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.
7) Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación de por qué lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
8) A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.
9) Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquítate) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida.

Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y la televisión nos enseñan y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de la vida y de cómo deben actuar los demás.

por Marco Engelke.

lunes, 5 de febrero de 2018

UNA EMOCIÓN MUY INTENSA ¿CÓMO MANEJARLA?

Siempre es más fácil aconsejar que hacer para resolver un problema a corto-largo plazo, pero la gran pregunta es qué se puede hacer en el momento en el que la emoción aparece de forma extrema,  cómo evitar que esa emoción nos controle o nos haga hacer algo que no queremos. Se trata de algo inmediato y a muy corto plazo, algo que ocurre rápido y a veces más rápido de lo que podemos controlar, ¿cómo manejar esa emoción instantánea cuando aparece?
La habilidad de controlar una emoción intensa se entrena, la capacidad la tenemos todos, pero muchas veces simplemente no se nos ha enseñado de pequeños a utilizarla o hemos preferido ignorar lo que sentíamos por miedo a encontrarnos peor. En ocasiones lo que hacemos para sentirnos mejor puede ser erróneo y en realidad empeorar la situación. Pero una vez conocida la estrategia es cuestión de práctica que absorbamos esa forma de enfrentarnos a las cosas y se vuelva automática.

Los pasos:
Estos pasos están especialmente recomendados para aquellas personas que tienen dificultades tanto expresando, como sintiendo o manejando las emociones, factores que hacen que esta se vuelva menos controlable y en ocasiones más intensa, pero sin embargo sirven igual para cualquier persona. Para manejar la emoción sí o sí vamos a tener que afrontarla de forma directa, y es cierto, tal vez sentir ese malestar un poco más intenso durante unos segundos hasta que la controlemos, pero intentar evitar ese malestar solo hace que luego salga por otro lado y que no controlemos lo que nos ocurre.
  •  SIÉNTATE CON TU EMOCIÓN: Esto quiere decir que aceptes que está, que te sientes un momento con ella, para observarla, sentirla. Toda emoción tiene una función, nos dice algo sobre nosotros, sobre los demás o sobre la situación que nos rodea, es importante no ignorarla, porque por algo estará ahí. El cuerpo no crea las emociones porqué si, estas se han ido desarrollando porque tienen una función adaptativa (cuanto son bien manejadas) en nuestras vidas. Observar tu emoción, sentirla, es el primer paso a llevar a cabo.

  • PONLE NOMBRE A LA EMOCIÓN, ETIQUÉTALA: el segundo paso es identificar qué emoción sientes, dónde y cómo la sientes. Adéntrate en ella, analízala porque seguro que te está transmitiendo información. ¿Es enfado? ¿Ira? ¿Miedo? ¿Frustración?¿Qué es lo que sientes? Ponle un nombre ¿Sientes una o más emociones a la vez?

  •   UN SENTIMIENTO O EMOCIÓN SÓLO ES ESO: Recuérdate que es tu cuerpo diciéndote algo, nada más. No le des más poder o importancia de la que tiene. Las emociones son eso, pero piensa que en ocasiones no son la realidad (podemos ofendernos por ejemplo por un malentendido y la realidad es que aunque nos sintamos mal, nadie nos ha insultado). Ten eso en mente, una emoción es TU realidad, pero sé consciente de que influyen muchas variables. La emoción es eso, no la trates como nada más. Es importante, sí, pero nos dice cosas sobre un estado nuestro, y en ocasiones no sobre lo que nos rodea.     . 
        
  • PIENSA QUE NO DURARÁ PARA SIEMPRE: Recuérdate que es una situación temporal, que no vas a sentirte así siempre, que cambiará y la emoción una vez vivida, disminuirá. Ninguna emoción dura para siempre. Si no la vives, sí que se quedará dentro de ti. La emoción nos controla y toma poder sobre nosotros cuando nos negamos a aceptarla. Aceptándola retomamos el control.

  • IMAGINA LA EMOCIÓN COMO UNA OLA: Visualiza como la emoción recorre tu cuerpo, como pasa y se manifiesta por ti. No como parte de ti sino como algo que se manifiesta en ti por algo que ha ocurrido y con un fin. Tú eliges en este momento dejar que esa ola te atraviese, ni la ola te absorbe ni la intentas controlar, tu  decides que se manifieste.

  • CÉNTRATE EN LA RESPIRACIÓN: Ésta te permitirá una vez manifestada recuperar el control y disminuir tu activación fisiológica. Si te es más fácil pues también cerrar los ojos. Céntrate en la respiración, intentando respirar lentamente, empezando con un ritmo normal e intentando ralentizarla. Nos referimos a la respiración abdominal o diafragmática (podéis encontrarla explicada en este siguiente artículo). Seguimos aceptando y sintiendo la emoción pero a la vez que respiramos vamos induciendo otras emociones positivas para acompañar a la negativa, por ejemplo sentimientos de claridad, decisión, fuerza para tolerar esa emoción. Nos sentimos fuertes para afrontar la situación y nos decimos mentalmente que todo irá bien y que vamos a saber afrontar la situación, que esa emoción no puede hacernos daño. Debemos seguir repitiendo el ejercicio hasta sentirnos mejor.

  • SIENTE Y PROCESA DE NUEVO: La mayoría de emociones, si son muy intensas necesitaran ser sentidas y procesadas más de una vez, cada vez las manejaremos mejor y las toleraremos con menos consecuencias. Una vez hayas escuchado lo que la emoción tiene que decirte ella misma por si sola irá desapareciendo. Puedes evitar escuchar tus sentimientos en ocasiones y distraerte pero debes saber que en algún momento volverá porque no la habremos procesado adecuadamente.
Una vez has seguido estos pasos puedes seguir con procesos menos inmediatos (son posteriores y requieren del procesamiento emocional primero)  como:
  • Evaluar las distorsiones cognitivas que pueden haber influido en esa emoción. 
  • Sustituir la emoción por una compatible. 
  • Evitar hacer cosas que empeoren nuestro estado.
  • No intentes reprimir tus pensamientos, aquí está el porqué.
  • Si tu emoción es tan intensa que te causa un ataque de pánico, aquí te enseñamos a manejarlo.
  • Si después de todo esto no te queda más remedio que discutir con otra persona, hazlo pero no cargándole las culpas hasta que no estés más relajada y puedas ser más objetiva.
  • Y como siempre, ¡practica muchos ejercicios de relajación

 En : PsychCentral

martes, 16 de enero de 2018

CLAVES PARA AMARNOS

Nuestra independencia emocional depende de aprender a ser felices por nosotros mismos. Esta es la conquista más difícil y la más necesaria.
Amarse a uno mismo no tiene nada que ver con sentimentalismos ni cursilerías. Se trata de un asunto bastante más serio. Al hablar de amor, nos referimos a los pensamientos, palabras, actitudes y comportamientos que nos profesamos a nosotros mismos. Así, amarnos es sinónimo de escucharnos, atendernos, aceptarnos, respetarnos, valorarnos y, en definitiva, ser amables con nosotros en cada momento y frente a cualquier situación. El primer paso para amarnos consiste en conocernos, comprendiendo cómo funcionamos para diferenciar lo que deseamos de lo que verdaderamente necesitamos para ser felices. Y aunque en un primer momento lo parezca, este proceso de autoconocimiento no es un fin en sí mismo. Es el medio que nos permite adueñarnos de nuestra mente, superando a través de la aceptación y el amor nuestros miedos, complejos y frustraciones. Emocionalmente hablando, solo podemos compartir con los demás aquello que primero hemos cultivado en nuestro corazón. Si no aprendemos a ser felices de forma autónoma e independiente, es imposible que podamos ser cómplices de la felicidad de las personas que nos rodean. No en vano, al vivir tiranizados por nuestras carencias, nos relacionamos desde la escasez, pendientes de que los demás nos den eso que no hemos sabido darnos. Por el contrario, al conectar con nuestra fuente interna de bienestar y dicha, entramos en la vida de los demás desde la abundancia, ofreciéndoles lo mejor de nosotros sin necesitar ni esperar nada a cambio.
ILUMINAR NUESTRA SOMBRA
Por más buenos que creamos ser, todos funcionamos mediante creencias, motivaciones, aspiraciones, deseos, actitudes y conductas egocéntricas, muchas de las cuales no queremos ver ni reconocer. Por eso, cuando alguien señala nuestros defectos y debilidades solemos ponernos a la defensiva. Más allá de esta reacción infantil, la madurez emocional pasa por comprender y aceptar nuestro lado oscuro, al que los psicólogos denominan "sombra". Paradójicamente, así es como podemos trascenderlo, dejando de proyectar nuestros conflictos internos sobre los demás y sobre el mundo que nos rodea. Amarse a uno mismo también consiste en sanar las heridas emocionales derivadas de nuestros conflictos internos. Dado que somos especialistas en huir del dolor, al llegar a la edad adulta solemos tapar y protegernos de dichas heridas tras una máscara del agrado de los demás. Y de tanto llevarla puesta, corremos el riesgo de olvidarnos quiénes éramos antes de ponérnosla. Así, para poder ir pelando las capas de la cebolla que nos separan de nuestra verdadera esencia, es muy recomendable adentrarnos en la meditación.

No en vano, el silencio y la soledad permiten que aflore nuestra verdad. Basta con que de vez en cuando dediquemos un rato a estar solos, sin ruidos ni distracciones, observando todas aquellas sensaciones que vayan brotando en nuestro interior, por muy molestas y desagradables que sean. Esta incomodidad -a la que solemos etiquetar como "aburrimiento"- pone de manifiesto que no estamos conectados con nuestro corazón. Y en vez de evitar a toda costa entrar en contacto con nuestro malestar, el aprendizaje consiste en armarnos de valentía para traspasar esta cortina de dolor a través de la aceptación. De hecho, solo cuando lo canalizamos de forma consciente y constructiva podemos liberarnos de su presencia.
DEJAR DE AUTO PERTURBARNOS
Cuando tomamos el compromiso de amarnos, lo que en verdad estamos asumiendo es la responsabilidad de crear en nuestro interior los resultados de bienestar que antes solíamos delegar en factores externos. Y esto pasa por cuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación. También por encontrar un sano equilibrio entre la actividad, el descanso y la relajación, incluso por elegir con quién nos relacionamos y a qué nos dedicamos profesionalmente. El síntoma más evidente de que estamos cultivando el amor hacia nosotros mismos es un aumento notable de nuestra energía vital, lo que mejora nuestra salud física y emocional.
Además, al llevar un estilo de vida coherente y equilibrado,  podemos enfrentarnos al mayor reto de todos: recuperar el control sobre nuestra mente. Solo así podemos nutrir y reforzar nuestra autoestima, al tiempo que comenzamos a aceptarnos y amarnos por la persona que somos.
Al adueñarnos de nuestros pensamientos nos convertimos en los creadores de nuestra experiencia interior, de nuestras emociones, sentimientos y estados de ánimo y así nos convertimos en los amos de nuestro destino. Se sabe que nos amamos cuando ningún comentario, hecho o situación provoca que reaccionemos mecánica e instintivamente.
BORJA VILASECA, escritor y conferenciante.                                                                                  

domingo, 7 de enero de 2018

SOBRE LA VERGÜENZA

Por la   Dra. Elaine Aron, investigadora  y descubridora de la Alta Sensibilidad
«La vergüenza es una emoción dolorosa, al igual que el miedo o la tristeza. Pero quizá la vergüenza sea la más dolorosa de ellas porque se registra en el cerebro como un dolor físico severo. La vergüenza es una emoción social, al igual que el miedo social, la culpa o el orgullo. Las emociones sociales solamente se pueden sentir cuando estamos rodeados de gente o al menos lo estamos en nuestros pensamientos.
Cada emoción provoca expresiones faciales y movimientos característicos del cuerpo. Se puede deducir que alguien está sintiendo vergüenza cuando quiere esconderse, desaparecer, incluso morirse, en un  "tierra trágame". En esos momentos la persona se percibe a sí misma como alguien horrible. El avergonzado baja la cabeza y no puede mirar directamente a los ojos porque siente que no vale nada. Incluso si quisiera disimularlo no podría, puesto que el rubor facial lo delata. La vergüenza causa la sensación de que somos insoportablemente defectuosos y ello provoca automáticamente una bajada en la autoestima. Sentimos la derrota. Nos sentimos humillados. Aceptamos nuestro rango inferior y permanecemos allí, contentándonos con no ser rechazados. Es tan dolorosa que después de la infancia no suele ser necesario que nadie nos la haga sentir, ya que nosotros mismos nos la infligimos ante la expectativa de que nos pillen en falta.
El sentimiento de culpa, sin embargo, es más leve, más suave, porque con ella uno siente que ha hecho algo malo, no que uno es intrínsecamente malo. Con la culpa uno sabe que puede arreglarlo o tener la esperanza de ser perdonado, y aunque ello no suceda, la culpa no tiene un sentido tan irrevocable y rotundo como la vergüenza.
Estoy convencida de que las personas altamente sensibles somos más propensas a la vergüenza porque sentimos las emociones más intensamente. El rasgo que nos motiva a ser más cautos y a observar antes de actuar es el que nos hace ser más sensibles a la vergüenza. Estamos más atentos a todo lo que podría causarla en nosotros e inhibimos cualquier impulso que pudiera desembocar en ella.
Las personas altamente sensibles también se han podido ver más afectadas por una educación imperfecta durante la infancia, en la que el niño fue sometido por medio de la vergüenza, en lugar de aprender a distinguirla de la culpa. Una misma circunstancia pudo provocar el sentimiento de culpa en un niño, mientras que en el caso de uno altamente sensible pudo causar vergüenza, especialmente si los padres reaccionaron sin mucho cuidado. Los niños también sienten vergüenza cuando no se les atiende debidamente, se les deja solos demasiado tiempo o sencillamente no se sienten queridos. Puede no ser lógico pero lo cierto es que en estos casos, sentir vergüenza, sentir el dolor que dicha vergüenza provoca, motiva a los niños a esforzarse para lograr el cariño y el cuidado que necesitan.
Las personas altamente sensibles utilizamos autoprotecciones como culpar a los demás, minimizar nuestra responsabilidad, etcétera, pero sobre todo, lo que hacemos es adaptarnos a lo que es normal en el grupo para de este modo ser aceptados y alejar la posibilidad de sentir vergüenza. Tratamos de ser perfectos, no cometer errores, siempre somos generosos. Nos esforzamos más de lo que correspondería, para triunfar o para que al menos nadie pueda decir que no lo hemos intentando. Pero este comportamiento a menudo conduce a vidas demasiado restringidas. Dejamos de ser espontáneos y no nos arriesgamos en las relaciones. No alcanzamos a hacer cosas que quizá nos harían felices, pero así, al menos, evitamos la vergüenza...
Casi todos los consejos que se dan sobre cómo superar los problemas y vivir mejor tratan en el fondo de superar el miedo a la vergüenza. Te dicen: "empodérate", "conquista tus miedos", "quiérete más", "aumenta tu autoestima", "supera la timidez". Y cuando no lo conseguimos, ¿sabes lo que sucede? Que sentimos vergüenza. 
El fondo del problema no suele ser considerado y entenderlo puede que sea un buen modo de comenzar a tratar los problemas de sentir una vergüenza innecesaria. Se trata de buscar el origen de esas vergüenzas porque a menudo siguen acompañándonos durante toda la vida. ¿En qué circunstancias la sentimos más intensamente y quién nos la hace sentir? Considerar cómo hemos organizado nuestra vida para evitar hacer ciertas cosas. Qué partes de nosotros han sido desconectadas. ¿Tu parte animal? ¿Tu parte creativa? ¿La parte de ti que sabe qué es lo que necesitas para ser feliz? ¿La parte que cuida de tu dignidad como persona?

En cualquier caso es interesante volvernos más conscientes sobre la vergüenza y lo poco razonable que es a menudo, o lo condicionada que está por una cultura que quiere algo de nosotros. Quizá al envejecer y hacernos más sabios podamos dar a la sociedad, a los grupos de los que formamos parte y a aquellos críticos de nuestro pasado que aún siguen con nosotros, buena parte de lo que nos piden pero sin sacrificar completamente nuestra alma y nuestra vida.»

viernes, 22 de diciembre de 2017

10 LADRONES DE TU ENERGÍA

 Dice el Dalai Lama   

            
1- Deja ir a personas que sólo llegan para compartir quejas, problemas, historias desastrosas, miedo y juicio de los demás. Si alguien busca un bote para echar su basura, procura que no sea en tu mente.
2- Paga tus cuentas a tiempo. Al mismo tiempo cobra a quién te debe o elige dejarlo ir, si ya es imposible cobrarle.
3- Cumple tus promesas. Si no has cumplido, pregúntate por qué tienes resistencia. Siempre tienes derecho a cambiar de opinión, a disculparte, a compensar, a re-negociar y a ofrecer otra alternativa hacia una promesa no cumplida; aunque no como costumbre. La forma más fácil de evitar el no cumplir con algo que no quieres hacer, es decir NO desde el principio.
4- Elimina en lo posible y delega aquellas tareas que no prefieres hacer y dedica tu tiempo a hacer las que sí disfrutas.
5- Date permiso para descansar si estás en un momento que lo necesitas y date permiso para actuar si estás en un momento de oportunidad.
6- Tira, levanta y organiza, nada te toma más energía que un espacio desordenado y lleno de cosas del pasado que ya no necesitas.
7- Da prioridad a tu salud, sin la maquinaria de tu cuerpo trabajando al máximo, no puedes hacer mucho. Tómate algunos descansos.
8- Enfrenta las situaciones tóxicas que estás tolerando, desde rescatar a un amigo o a un familiar, hasta tolerar acciones negativas de una pareja o un grupo; toma la acción necesaria.
9- Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar.
10-Perdona, deja ir una situación que te esté causando dolor, siempre puedes elegir dejar el dolor del recuerdo.



LA SENSIBILIDAD, EL VESTIDO MÁS ELEGANTE DE LA INTELIGENCIA

Mi sensibilidad me delata. Si mis lágrimas se escapan y caen por mi rostro delante de alguien me siento vulnerable. Si te doy un abrazo, hay más personas y me rechazas, me siento muy pequeña. Si te beso y esquivas mi beso, siento que no debo demostrar mis sentimientos.
Pero la sensibilidad hacia otro ser humano, hacia otro animal, hacia la música, hacía la belleza de una pintura o de una escultura, no es una muestra de debilidad, es una muestra de la inteligencia de cada uno de nosotros, por ese motivo no debemos avergonzarnos nunca de lo que somos y de demostrar nuestros sentimientos.



La sensibilidad y la inteligencia
La sensibilidad hacia la belleza, hacia las personas, hacia los lugares, hacia lo que nos rodea suele ser una característica de las personas inteligentes. La sensibilidad es una de las manifestaciones de la inteligencia, de nuestra forma de ver y de disfrutar del mundo, por ese motivo es necesario dejar que invada los poros de nuestra piel, dejar que una sonrisa invada nuestro rostro o que una lágrima resbale por él, en definitiva, sentir.
-Albert Einstein: “El verdadero signo de inteligencia no es el conocimiento, sino la imaginación.”

Personas con alta sensibilidad
Hay personas que reaccionan con mucha sensibilidad a su entorno. Son capaces de entender todo lo que ocurre, observan con mucho detenimiento y a veces, hacen suyos los sentimientos y las emociones de otras personas. Las personas altamente sensibles, tienen algunas características que las definen como las siguientes:

***Sensibilidad ante la crítica
Una crítica a una persona con alta sensibilidad puede hacerle daño, porque se trata de personas a las que les afecta mucho la opinión negativa de los demás y se pueden sentir mal. Pero eso no debe impedir que se les critique de forma constructiva, con comentarios u opiniones inteligentes.

***Sensibilidad ante los ambientes y lugares
Una persona que se caracteriza por su sensibilidad advierte cualquier pequeño detalle en cada ambiente, un olor, un color, un sonido. Los sonidos muy altos, los lugares con mucha gente, les suelen molestar o causar incomodidad.

***Por otra parte, tiene una particular delicadeza y su capacidad de observación le hace apreciar especialmente la belleza de un lugar, la tranquilidad, los sonidos suaves.

***Disfrutan de momentos de soledad
Las personas con un nivel alto de sensibilidad necesitan momentos para disfrutar de sí mismas en soledad, para reflexionar sobre su existencia, para hacerse preguntas y ver las pequeñas cosas de su vida a solas.

***Se implican cuando algo les apasiona
Si una persona con una gran sensibilidad se apasiona por algo, su grado de implicación es muy fuerte y suelen transmitir ese entusiasmo a otras personas de su entorno, porque la pasión es contagiosa. De esa forma transmiten sensaciones muy positivas a los demás y disfrutan de cada segundo de la vida.

***Se entregan a los demás
Una persona altamente sensible, suele ser empática, se identifica con otras personas y aprende a ponerse en su lugar. Suelen ser personas que ayudan a los demás y se preocupan por lo que le sucede a la gente de su entorno.

***Tienen una gran imaginación
Una persona sensible suele quedarse abstraída mirando un paisaje, una obra de arte, la belleza de una persona… Tienden a tener una gran imaginación y a dejarse llevar por sus pensamientos, por ese motivo, necesitan a veces la soledad para poder sentir con plenitud todos sus sueños y sus ideas.


 Arantxa Alvaro Fariñas,  colaboradora en "La Mente es Maravillosa"

HE APRENDIDO

Cada  peldaño que he subido en esta vida, me ha costado media vida de la mía y parecía que como si me  rompiera, pero sólo lo parecía…en realidad...
“He aprendido a no dejarme llevar por las impresiones a primera vista o impresionarme por el “traje” de la gente, a no importarme lo que piensen por como yo pienso, a no pretender ser fuerte cuando me siento débil o fingir ser feliz cuando me aprisiona el corazón. Me rio cuando me apetece y lloro cuando lo siento así. En esta sociedad llena de falsas apariencias hace falta más delicadeza, porque todos somos iguales, todos sentimos lo mismo, igual en diferentes momentos pero al fin y al cabo son los mismos sentimientos. También en esta fase he aprendido a escuchar, no escuchar las palabras que salen de la boca de alguien, sino a escuchar de verdad…a ir más allá del sonido de las palabras. He aprendido a respetar y a ser tolerante con cada persona que he conocido, gente de todo tipo, gente que usa la manipulación para llegar a su objetivo egoísta y malicioso, gente que quiere hacer algo por los demás pero no lo hace porque siempre se queda esperando la oportunidad, gente valiente que lucha contra cosas terribles, que te hace que te replantees tu vida, gente maravillosa que  no importa si está cerca o lejos, lo sientes y su presencia te hace sentir bien…muy bien. Otra cosa que he aprendido es que con la cara lavada también soy guapa y que no necesito maquillarme ni ponerme tanta mierda en la cara para “ser” “más”…más que quién? Si yo no compito con nadie, no pretendo superar a nadie excepto a mí misma en ciertas ocasiones y cuando yo lo considere necesario para mi crecimiento personal y/o espiritual.
A no dejarme vencer, a no dejar que una tormenta apague la llama…Y también he aprendido, (esto más bien ha sido un aprendizaje de última hora) que nunca se deja de aprender, no importa que tenga 21, 38,56 o 89…el aprendizaje es eterno, va más allá de lo tangible.”

Leído por ahí.